29 jun 2010

al igual que un puzzle

Cuando las piezas del puzzle van encajando una a una...con paciencia e ilusión, todo parece ir a mejor...pues nos acercamos más a ver la hermosa imagen que se esconde en las mil piezas. Pero si de pronto, una perdida de conciencia...un momento en el limbo...una mirada a otro lugar...nos hace perder la concentración...las piezas son escogidas por la liberación de sentimientos que salen de cada milímetro de nuestro cuerpo, aquellos que nuestra mente controla para que no se desborden, aquellos que hay circunstancias que nos hacen querer eliminarlos...y cuando miramos de nuevo, las piezas están todas en su sitio...
¿todo perfecto?...ojalá!
resulta que ahora dudamos completamente si las piezas deberían formar esa imagen...
yo la miro, y me gusta lo que veo...esa imagen me trae buenos recuerdos...pero más que recuerdos, buenas nuevas sensaciones...despierta mi interés por algo que creo desconocer...me ilusiona como una piruleta a una niña de 6 años...me enamora como tanto me gusta y tan poco hago.
pero...dudo sobre lo que verá otra persona. Ni siquiera sé si siento miedo...si es tristeza...o más bien se acerca a la inseguridad. No sé si quiero saber realmente que ve...también tengo mi propia teoría sobre qué será lo que vea...pero no me gusta y prefiero ignorarla, en vez de ser más madura y realista...y aprender de esa, que parece ser la teoría más sensata.
Que horrible sensación...la de sentirte volando encima de un océano infinito, dirección a una hermosa puesta de sol, con el viento frío rozando la piel...pero no puedo evitar ver un muro en el que me voy a estrellar.
Realmente estoy feliz...y aunque tengo miedo de dejar de estarlo, prefiero el golpe o seguir volando...pero ya.
y el puzzle sigue sin imagen propia...

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