4 may 2011

papel y tinta informática

Ese detalle insignificante del que apenas somos conscientes y por lo tanto lo mecanizamos de tal manera en nuestro cerebro que sin saber por qué, nos hace tremendamente felices por un instante. Nos hace cosquillas en el estomago. Nos tensa la cara en forma de sonrisa.
No es amor, ni cariño, ni pasión. No es orgullo, ni satisfacción, ni alegría. Ni siquiera es felicidad en sí, ni placer, ni evasión. O tal vez sea todo eso junto. Es algo que suena pequeño y frágil, hermoso y admirable, deseado y compartido...
Es la ilusión, de ese algo que cada uno tiene y que pase lo que pase en el mundo, nadie nos lo va a quitar.

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